Otumba: pueblo con encanto histórico
El centralismo que ejerce la historia nos hace pensar que los hechos relevantes se dieron en la capital. Alejados de la urbe, pueblos pequeños pero importantes jugaron un papel central en el desarrollo de la vida social, económica y política de nuestro país.
El pueblo del Otumba, tierra de otomíes, es uno de ellos. Vecino de San Juan Teotihuacán, por sus calles han pasado hechos históricos trascendentes. En la época de la Conquista fueron los franciscanos quienes llegaron a evangelizar y construyeron el ex convento de la Purísima Concepción, que se encuentra en restauración para las fiestas bicentenarias.
Pueblo pulquero y ferrocarrilero. Con el esfuerzo comunitario se abrió hace dos años el primer museo del ferrocarril en el estado de México, en la que fuera la antigua estación de tren.
A cuatro meses de que den inicios las fiestas de Independencia el pueblo aun se ve descolorido. Falta ese toque de fiesta, en la plaza sólo hay un mapa que indica los lugares de importancia, de ahí en fuera no hay más.
Los recursos no han llegado para cambiarle la cara a Otumba, pero eso no detiene la marcha y hasta en domingo se trabaja en la restauración de la iglesia. Ganado tiene su titulo de Pueblo con Encanto, dentro del programa que realiza la Secretaría de Turismo del estado de México. En estas tierras el general Obregón emprendió la lucha para derrotar a Carranza y Villa.
Tiempo atrás, en el periodo de la conquista, en los en los llanos, un grupo de guerreros aliados de los aztecas dieron una férrea batalla a los tropas de Hernán Cortés, y ahora se le conoce como “la heroica Otumba”.
Caminar por las calles de Otumba un domingo por la tarde es tranquilizador. El azul de su cielo con nubes blancas algodonadas contrasta con el verde de las grandes extensiones de las nopaleras. Escuchar el tren a lo lejos recuerda los vecinos cuando iban a esperar a sus familiares a la estación.
En la plaza se encuentra la casa de cultura, el palacio municipal con su bella arquitectura, otros lugares de interés son San Nicolas Oztotipac, el Acueducto de Zempoala y el Museo Gonzalo Carrasco.
Entre las artesanía está la elaborada con alfarería, ebanistería, talla de maderas finas, obsidiana y ónix. La comida típica es el escamol, gusano de maguey, tlacoyos, barbacoa y por supuesto la bebida: el pulque.
Aunque el pueblo intente parecer ciudad, sus cielos pictóricos, su gente sencilla y amable hacen de Otumba un lugar cómodo para visitar y alejarse de las ciudades típicas de descanso, No le hace falta nada, además, si tiempo hay, pueden buscar al cronista de Otumba Ernesto Gómez Aco a decir de los pobladores “les gusta que le pregunten”, así que vayamos aguzando nuestra mirada y oídos para asombrarnos con una visita a Otumba, aunque se encuentra a hora y cuarto de la Ciudad de México la falta de señalamientos puede dificultar su llegada.
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